un lugar donde encontrase, la
fresca brisa del anochecer hacia bailar el
pasto que crecía queriendo tocar
las nubes, las estrellas que se despertaban
comenzaban a danzar queriendo
iluminar a todos los que estaban por pasar.
La luna ansiosa ya deseaba su
otra mitad que estaba en la oscuridad.
En ese lugar mi mente viajo a
hacia atrás, recordando los momentos en que
estaba acompaño allí, con seres
que hacía reír y divertir, pero los roncos
cantos da las aves nocturnas me
hicieron regresar y en ese instante me pude
percatar, que solo estaba ya y
que no había nadie junto a mí que pudiera
hacer reír. Pero me acostumbre a
esa soledad, me uní al vaivén de las olas, en las que
me pude transportar a un mundo
donde me pude dar cuenta que se puede
sobrevivir a la soledad y que a
veces es mejor estar solo y no tener a nadie
que te pueda hacer tropezar, para
después abandonarte y no ayudarte a parar.
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