Lo Moi

miércoles, 15 de febrero de 2017

Co

Estando en ese lugar viendo los muchos faros, que parecen almas buscando
un lugar donde encontrase, la fresca brisa del anochecer hacia bailar el
pasto que crecía queriendo tocar las nubes, las estrellas que se despertaban
comenzaban a danzar queriendo iluminar a todos los que estaban por pasar.
La luna ansiosa ya deseaba su otra mitad que estaba en la oscuridad.
En ese lugar mi mente viajo a hacia atrás, recordando los momentos en que
estaba acompaño allí, con seres que hacía reír y divertir, pero los roncos
cantos da las aves nocturnas me hicieron regresar y en ese instante me pude
percatar, que solo estaba ya y que no había nadie junto a mí que pudiera
hacer reír. Pero me acostumbre a esa soledad, me uní al vaivén de las olas, en las que
me pude transportar a un mundo donde me pude dar cuenta que se puede
sobrevivir a la soledad y que a veces es mejor estar solo y no tener a nadie
que te pueda hacer tropezar, para después abandonarte y no ayudarte a parar.

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